El movimiento de los últimos años pueden verlo resumido aquí:
Y en concreto, durante los dos últimos años se ha incrementado exponencialmente el proceso:
Desplazamiento espiral.
FUENTE Centro de Geomagnetismo. Universidad de Kyoto
googlece0dc0266b121078.html






scurso de la charla, Taylor-
Hansen
comenzó a inquietarse cuando notó suspicazmente que los aborígenes le
describían tradiciones, situaciones y locaciones de una cultura que él
conocía muy bien, pero no como perteneciente a la cultura apache ni al
continente americano. El etnólogo mostró entonces a sus huéspedes unas
fotografías de pinturas egipcias y en una de ellas, ante su total
asombro, los apaches reconocieron a una de sus divinidades a la que
dedicaban sus bailes folklóricos: el “Señor de la Llama y de la Luz”. Y
eso no fué todavía lo más sorprendente: el nombre que los aborígenes
asignaban a aquél dios, era su mismo nombre mediterráneo: Ammón Ra.
inmediatamente
como la ciudad sagrada y el centro de su legendario imperio del pasado y
describieron, sin haberla visto nunca, toda la arquitectura de la
ciudad, y especialmente la estatua del “blanco barbudo”, con la
siguiente precisión y conocimiento: “El dios empuña dos espadas en
posición vertical, lo que significa “amistad hasta cierto limite. Las
espadas forman ángulo recto con los antebrazos, y con la cabeza un
tridente, que es nuestra señal secreta de reconocimiento. Allá donde se
alza la estatua, es el lugar de nuestro origen.” Los aborígenes se
sorprendieron cuando el etnólogo les informó de la existencia real de la
ciudad ya que ellos la consideraban sólo como producto de una leyenda.
constituían
los ojos del dios en la estatua de Tiahuanaco, que el oro incrustado
más algunos clavos sujetaban unos redondeles de turquesa en las
hendiduras de los ojos, detalle que le llevó a creer que todas las
estatuas de piedra que representaban
a
los dioses tenían el rostro incrustado en oro y los ojos en turquesa.
La turquesa no existe en ningún lugar de América y su extracción tenía
lugar en la península del Sinaí y en Irán. Las técnicas de incrustación
utilizadas en Tiahuanaco eran indudablemente originarias del Oriente
Próximo.





onscientes
de estar vigilados por sus deidades y creían que a su muerte serían
llevados por los dioses sobre sus plataformas voladoras a un territorio
de eternas satisfacciones.
Coincidencias
en técnicas y materiales de pintura entre navajos, mandalas y
australianos, vestigios de coca y de tabaco en las momias egipcias,
reproducciones de elefantes en los capiteles de los edificios Mayas,
similar cantidad de signos cueniformes en los lenguajes, algodones
peruanos y egipcios de la misma variedad tetraploide, La Medusa en
leyendas americanas, helénicas, chinas, etruscas, japonesas, pompeyas,
borneas, neozelandesas y hawaianas, semillas de maíz dentro de la Gran
Pirámide de Keops, piezas de un telar egipcio fácilmente intercambiables
con uno peruano, tal su idéntica confección.


ón física (¿gigantes?)
Los
investigadores que busquen conexiones entre egipcios y mayas o entre
sumerios y tibetanos, obviamente las hallarán, pero a la vez estarán
mirando sólo una parte del cuadro, y de alguna manera, perdiendo la
escala en sus conclusiones: el pasado remoto debería estudiarse a partir
de considerar la existencia de una cultura protohistórica global en un
mundo unido por vías aéreas, terrestres y telepáticas ( o incluso
eventualmente unido físicamente como pangea ).

